Yo no quiero que me engrupas con dulzuras de gotán, ni que me hagas cien promesas de quererme hasta morir, ni pretendo que si un dĂa de mis besos te cansás no me digas que estás seca de aguantarme y de sufrir. Yo no quiero que me beses si te cuesta dármelos, ni que me hagas un cariño si deseos no sentĂs. Yo te quiero francamente, buenamente, como sos, y prefiero tu desprecio a saber que me mentĂs.
Yo sĂłlo te ruego que tengas conmigo dulzuras de novia y sinceridad; y que no te olvides que soy un amigo capaz de ayudarte en la adversidad.