Viene y se va y el cuerpo Ha perdido trascendencia, Quién reconoce el gesto, El sueño y su sentencia de verme así, abocado a lomos de la vida a constatar borracho, domada pesadilla,
Y como al despertarse De un sueño placentero, El humo clava impío Al centro de mi pecho De enfermedad y asfixia Cargada su saeta, mas Poco ya me importa Mi sangre se hace absenta.
Es dulce este veneno Que me quema los labios Y sé que es el poema Aunque escriba borracho. Vigilo el movimiento, Las aspas de un molino Que por no ser gigante Me tiene conmovido.
Es dulce este veneno, es dulce este veneno, es dulce este veneno….