Yo sé que estás ahorcado de un hueco negro infinito, de la muerta pasión, de la neurona poseída*. La palabra te asesina, que te importa que no sirva: tú quédate**, aunque tengas que afilarte el corazón.
Yo sé que nadie quiere saber lo que estás sintiendo: es que prefieren suicidarse sonriendo.*** Las caras son la máscara de un cura, un asesino, un coro de infelices orándose un camino. Pero quédate, es sólo otra punzada de morir, es el amor con tanta soledad, es otra cicatriz de estar aquí, es descubrirte el miedo y descubrirte a ti.
Yo sé que estás ahorcado de un hueco negro infinito, de la muerta pasión, de la neurona poseída. Pero quédate, aunque tengas que afilarte el corazón.