Dijiste lo que querÃas, ahora te puedes marchar; Sólo cuida que la puerta no te golpee al cerrar; Ahórrate las excusas, no quiero tu explicación; Mañana te arrepentirás de haberme roto el corazón; Nada tiene ya razón, todo carece de sentido; Donde antes estaba el alma, solo queda un gran vacÃo; Asume las consecuencias, de tu absurda decisión; Y ya no vengas mañana a pedirme compasión
No me puede importar menos, que me digas que estás triste; Que no soy el hombre aquel, que algún dÃa conociste; Ahórrate la saliva, por favor calla mujer; Y no me ofrezcas tu amistad, que tu amigo no quiero ser