La vida comenzó a tener sabor cuando empecé a excavar los más oscuros rincones del pensamiento.
La luna blanca refleja nuestros cuerpos cayendo en el mar. Soñemos que vencemos nuestros miedos de pensar. Yo sólo ansiaba escuchar los secretos del corazón, tan insolente es mi pasión que no merezco tu perdón.
Nada se compara con el amor que me das.
Tan frágil como una lágrima en la lluvia es la mentira, paredes blancas se cierran y la noche me enfurece más.
Todo me hastía menos tú, sabes bien que somos tan pobres. Yo sólo ansiaba escuchar los secretos del corazón.
Muéstrame tu dolor ese dolor, sin razón que hay en mí. La vida comenzó a tener sabor sobre el final, la vida comenzó a tener sabor cuando te conocí.